Mi hijx está en una crisis, ¿qué hago?

Crea un ambiente seguro: aleja todo aquello con lo que pueda hacerse daño, abre las ventanas, enciende el ventilador o a/c, cero ruidos, ten almohadas y termo con agua (para ti), amárrate el cabello, ponte cómodx.

Acércate a tu hijo: decidan quien va a intervenir, si mamá o papá. Dependiendo del grado de intensidad de la crisis, el otro cuidador debe estar de apoyo.

Trata de imaginar lo que siente: para esto, debes centrar tu atención, primeramente, en su experiencia emocional, a través del: llanto, gritos, aleteos, otros, por muy difícil que sea. Empatizar es el primer paso.

Conéctate con esa emoción: aunque quizá no le sepas poner un nombre. Dale un espacio en tu mente, y la importancia y respeto que merece. Sintoniza con lo que siente.

Tolera ese momento difícil: mantén la calma, se trata de él y no de ti. Lo que más necesita, es ser sentido y pensado, desde un lugar de aceptación y no de juicio. Todo lo demás puede esperar.

Trata de pensar en cómo llegó a este extremo: pregunta a quienes estaban a su alrededor, y si logras captar su atención, puedes irle preguntando a él mismo. Si no está disponible para pensar, no lo fuerces. Sigue pensando.

Dale un sentido a su experiencia: en la medida en que logres entender lo que le pasa y cómo llegó a sentirse así, puedes írselo narrando, hablándole claro y despacio. Que se escuche como una melodía. Esto tranquiliza.

Ejemplo*:  “ahí papi, lo que pasa es que estás muy cansado de estar aquí en casa…tu extrañas tu escuela, tus amigos y tu maestra…ay papi….eso es lo que te pasa…”  No le prometas nada, solo préstale tus palabras.

Si no llegan al punto 7: sigue ahí, hasta que la emoción se vaya regulando, mediante tu presencia plena, empática y respetuosa. Recuerda, más que calmarlo, es acompañarlo a transitar por ese camino emocional tan difícil.

Importante: cuando alguien está en una crisis, su cerebro no puede pensar, la emoción se ha vuelto tan caótica, que es necesario, priorizarla (Siegel, 2011). Ese no es el mejor momento para hacerlo reflexionar. Entiende que no es él, es esa emoción que se le ha vuelto, realmente, intolerable.  

Fuente:

Siegel, D. y Payne, T. (2011). El cerebro del niño. Editorial Alba.

Published by carihernandezblog

¡Hola! Soy Caridad Hernández, psicóloga clínica y psicoterapeuta psicodinámica. Atiendo a niños, adolescentes y adultos dentro del espectro autista (TEA) en mi práctica privada. ¡Este es un espacio para ti, mamá o papá! ¡Bienvenido (a)!

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